FIMOSIS es la estrechez exagerada del borde que cubre la cabeza del pene y que
impide el total descubrimiento del glande. La piel debe ser lo suficientemente holgada
como para permitir ser retirada hacia la base del pene, dejando al descubierto en su
totalidad al glande. Si esto no es posible, o sólo lo es en parte, quizá tengas fimosis.
A pesar del nombre, la fimosis NO es una enfermedad, sino una estrechez en la piel
que cubre al pene. Muchos chicos son capaces de bajar toda la piel y dejar al glande
al descubierto, pero sólo con el pene en estado de reposo. Sin embargo, con el pene
en erección, al aumentar de tamaño, de diámetro y de longitud, el orificio del prepucio
ya no es capaz de dejar salir al glande, y sólo puede dejar una parte del glande al
descubierto. Esto podría ser denominado como fimosis, aunque si no afecta a una
correcta higiene o no resulta doloroso al mantener relaciones sexuales o al masturbarse,
no es necesario operarse. La última palabra sobre si es necesario o no que te operes,
la tiene tu médico. Si crees que tienes fimosis, ve al médico

de familia y él te orientará sobre los pasos a seguir.

  Pene con el glande cubierto en su totalidad por el prepucio.

Pene "normal", sin fimosis, con la piel retraida.

Pene en erección incapaz de retraer la piel.
 

La operación que pone remedio a la fimosis es la:

CIRCUNCISION
La circunsición es un procedimiento quirúrgico por el cual se elimina el pliegue
de piel que cubre la cabeza del pene, denominado prepucio, por lo cual el glande
queda permanentemente libre, al descubierto.

El prepucio que es el tejido que se extirpa con la circunsición, es un elemento que
cubre y proteje a la parte más sensible del pene que es su cabeza, por lo que al
ser retirado con la circuncisión, la piel del glande se expone al roce permanente
con la vestimenta interior, haciéndole perder sensibilidad, aunque esto no afecta
en nada al placer que se siente en el orgasmo.

El prepucio funciona como protector de la cabeza del pene.
Al nacer normalmente se encuentra muy pegado al glande y progresivamente
se va despegando en los primeros años de forma natural, especialmente
cuando el prepucio es empujado hacia atrás con el crecimiento del glande,
con el reconocimiento manual de los niños de su órgano genital y con las
erecciones.
 

Pene operado de fimosis, con la típica cicatriz cirucular.

Higiene:
En un prepucio completamente retráctil, la limpieza será con agua y jabón
de la parte interna y externa. En la pubertad se aconseja al muchacho a
limpiarse retractando el prepucio y limpiando la parte interna y externa.
No debe ser forzada la retracción del prepucio puesto que podría
producirse "estrangulamiento" del glande. En los penes no circuncidados
(tengan o no fimosis)  es necesaria una higiene más cuidadosa, tanto por
fuera como por dentro del prepucio, para evitar la acumulación de una
sustancia blanquecina compuesta por restos de orina y semen, que puede
llegar a ser maloliente, el esmegma.
 

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